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Detrás del cristal. 1 febrero 2010

Posted by Lucerillo in Curiosidades, Personal, Sociedad.
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En la web donde participo más o menos activamente, Menéame, y buscando ideas para escribir hoy algo mínimamente interesante, me topé con una polémica (eterna) que se puede resumir en la siguiente pregunta: “y, tú, ¿de qué lado eres?”.

Nuestra política se divide principalmente en izquierda y derecha, siendo el tema de discusión principal qué se considera izquierda y qué derecha o cual de las dos opciones es la mejor. Evidentemente hay diferentes grados de “izquierdismo” y “derechismo” dependiendo de su radicalidad, a más radical el pensamiento, más potencialmente violento es, hasta llegar a las armas en su caso más extremo.

Discutir

Lo más normal al tocar este tema es que, la persona disconforme con nuestra opinión y nosotros aumentemos gradualmente el tono de la voz hasta llegar a chillar por nuestras ideas insistiendo una y otra vez en lo correcta que es nuestra impresión y lo equivocados que están los demás y, aunque nuestro pensamiento sea indefendible, seguiremos insistiendo en que nosotros tenemos la verdad (recordemos que la verdad depende del cristal con el que se mira). Cuando llegamos a un punto de inflexión, en la que ninguna de las dos partes cede, hay dos vías posibles para solucionarlo: una de ellas es el gritar más que el “contrincante” y una vez los gritos no sirvan, empezar con los puños; la otra, menos agresiva, consiste en retirarse dejando con la palabra en la boca al “adversario” creándole una sensación de impotencia y un único pensamiento: “será verdad, ¿que me ha dejado a medias de una frase y se ha ido?” con el correspondiente enfado, subidas de tono y posible agresión. En este momento la indignación mútua es tan grande que quizás es mejor parar ahí y no seguir para no tener consecuencias de las que podamos arrepentirnos… o nos puedan denunciar, la opción que se prefiera. Lo peor es que este eterno debate se viene hablando desde hace mucho tiempo y, realmente, no soluciona nada. Ninguna posición cambia, ninguna entiende y ni ninguna se escucha.

De todos modos, “la potencia sin control, no sirve de nada“, que decía -hace muchos años- un anuncio de neumáticos de automóviles, así que el dialogar de forma pacífica es la mejor de las soluciones. Cualquiera que sea nuestra razón para defender una idea política o un pensamiento ideológico, debe llevar insertada una nota que venga a advertir que cualquier cosa puede variar, de otra forma lo único que se conseguiría al no hacerlo serían (en sus consecuencias más graves) ruptura familiar, ruptura del país, guerra en su extremo.

Es bueno dialogar y poner en cuestión los puntos de la otra persona. Es bueno tener un punto de vista diferente para poder comprender y valorar mejor la propia situación, pero no es bueno llegar a los extremos. Todos los extremos son malos. Todos, de una forma u otra acaban siendo violentos. Por eso, no caigamos en ellos. La violencia gratuita no la quiere nadie. Respetemos y seremos respetados y, aunque la persona que tengamos delante no merezca ese respeto, por ofensas varias, mostrarlo es la mayor capacidad de superioridad y de razonamiento humano que se le puede dar.

El narcisismo de las pequeñas diferencias, es la obsesión por diferenciarse de aquello que resulta más familiar y parecido. – Sigmund Freud

Idea original: angelitoMagno.

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