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Hagan el favor de no joder el día de hoy 11 noviembre 2011

Posted by Lucerillo in Curiosidades, Humor, Internacional, Ironía, Nacional.
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Hoy es 11 del 11 del 11. Todos sabíamos ayer que hoy iba a ser 11 del 11 del 11 y todos lo sabemos hoy. Y si no lo sabemos, las noticias vienen cargadas de chorradas sinsentido acerca de este día llamémosle peculiar. Supersticiosos y pamplinas tienen minutos en informativos rigurosos, notas y más notas sobre el numerito, que si es mágico, que si es poderoso, que si da suerte, que si el mundo tendrá una nueva energía cósmica… verdaderas barbaridades. Que sí, no quito razón que sólo pasa una vez cada siglo y fijatetú nos ha tocado vivirlo. ¿¿Pero hacían falta notas sobre gente reuniéndose para meditar porque hay una gran burbuja cósmica que va a estallar hoy?? ¿En serio no hay cosas más importantes que merecen muchos más minutos de telediario (y de nuestro tiempo) que esta chorrada?

Lo peor es que los telediarios tienen dos ediciones. Es decir que si no habíamos tenido suficiente con una dosis de onces paranoicos, vamos a tener (o hemos tenido) otra. En serio: no me importa en absoluto que la gente se vuelva loca por el número de la Lotería Nacional 11.111. Está en el bombo igual que el 22.222, el 33.333, el 44.444 y así hasta el 00.000. Tampoco quiero saber porqué se han doblado el número de bodas, bautizos, comuniones, eventos y la madre del tano todos juntos. No lo quiero saber, de verdad. No es importante. Una pareja de recién casados no merece 5 minutos de cámara por haberse casado además de hoy, a las 11.11.

Hoy es noticia absolutamente todo lo que contenga un 11. Que si niños nacidos, que si que suerte (¡¡volvamos!!), que si muertes, que si acontecimientos esperados – o no -… Aburrida de esa pantomima me puse en Twitter, a ver qué se cocía. Tengo que decir que no me sorprendió demasiado ver que el TT de hoy era justamente 11/11/11 pero, después observando más atentamente me topé con esto. Os dejo la imagen, vía @mezvan y gratamente sorprendida porque se ajusta a lo que llevo pensando todo el día de hoy.  Que lo disfrutéis.

 

 

La idiotez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella, sino los demás – Voltaire

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De cómo los chismorreos afectan tu vida. 7 noviembre 2009

Posted by Lucerillo in Curiosidades, Ironía, Personal, Sociedad.
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Hoy hablaremos de chismorreos.

Sí, de esos que te alteran el estado de ánimo y pasas de tener un carácter apacible y risueño a una mal genio importante.

Y es que, señores, hay que reconocer que a la gente le gusta chismorrear. Definamos este verbo tan curioso:

chismorrear.

1. intr. Dicho de varias personas: Contarse chismes mutuamente.

¿Y un chisme?

chisme.

(Quizá del lat. cimex, chinche).

1. m. Noticia verdadera o falsa, o comentario con que generalmente se pretende indisponer a unas personas con otras o se murmura de alguna.

Así pues, tenemos que en realidad, un chismorreo es contar una noticia o un comentario para indisponer, que en mi tierra vendría a ser algo así como fastidiar, a una persona. Osea dicho en otras palabras: chismorrear es contar chismes contra una persona (por los motivos que se quieran).

Lo que está claro, es que la persona objeto de los chismorreos habitualmente no recibe halagada ser el centro de tales, porque como a buen seguro se puede comprender habitualmente van acompañados de sentimientos feos o simplemente por las ganas de fastidiar a tal persona. Aunque puede haber gente que chismorree por el gusto de cotillear, y en esa historia que se cuenta, van añadiendo detalles de su cosecha. De forma que, cuando esa historia llega a oídos del afectado, que se encuentre con que aquello que contó con gran ilusión, acaba siendo una gran farsa, cada vez más grande y cada vez más falsa.

Pongamos el supuesto de Juana, que acaba de encontrarse 1.000€ por la calle, y de repente se encuentra a Manolito, un compañero del trabajo. La cosa viene a ser tal que así:

– “¡¡Ay, Manolito!! ¡Que bueno verte por aquí! ¡Me ha pasado una cosa que no te vas a creer…!”

– “¡Hombre, Juana! ¡Me alegro de verte yo también! Nada, mujer, cuenta cuenta…” (realmente no, no se la cree, por muy cierta que sea)

Al cabo de un par de días, Manolito llama a Francis, la amiga de Juana:

– “Francis, ¿¡a que no sabes de qué me he enterado!?”

– “No, pero ya puedes estar contándomelo.” -le contesta la otra.

Y se lo cuenta, sí, pero añadirá que además se compró un perro. A todo esto, cuando Francis llega a su casa, le comenta a su marido:

– “Fíjate Juana, que tonta llega a ser que se encontró dinero en la calle y en vez de comprarse un collar de la DolcheGañana, va y se compra un perro.. y que feo el perrroooo.”

Y evidentemente el pitorreo es de muy señor mío.

Hace relativamente poco, leí una web con un artículo muy interesante sobre el tema, que hablaba precisamente de eso. Y claro, después de leerlo, y hacerse una reflexión (ligera, no es necesario grandes esfuerzos) y conociendo la tendencia de la gente a exagerar las cosas y contarlas a su manera, llegamos al punto de las preguntas:

– ¿Vale la pena esforzarse por inventarse una historia basada en hechos reales?

– ¿Beneficia al objeto de los cotilleos, el cotilleo en sí?

– ¿Realmente, es necesario conocer detalles de la vida de los demás?

– ¿Realmente da tanto placer el chismorrear para que la costumbre sea tan extensa en tantas culturas distintas?

– ¿Solo a las mujeres les gusta el murmullo?

– ¿De donde viene esta afición al chismorreo?

Y las más importantes:

– ¿Que pasaría si hubiese una presidenta chismosa en el Tribunal Supremo de Justicia?

– ¿Porqué el “cuac” de los patos no tiene eco?

Ante tantas dudas, que apuesto alguna vez mis “fans” se han  hecho, solo me queda dejar las cuestiones al aire y decir:

El que es capaz de dominarse hasta sonreír en la mayor de sus dificultades, es el que ha llegado a poseer la sabiduría de la vida.

De “cómo está todo” y tal. 6 noviembre 2009

Posted by Lucerillo in Curiosidades, Personal, Sociedad.
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La frase que más oigo (y escucho) de aquí a unos meses atrás, es la famosa “Tal y como está todo […]” que junto con el “Como está la cosa […]” son las típicas con las que se puede empezar una conversación sin riesgo de parecer un cateto. Claro, como está la cosa, da clase y da permiso para empezar a hablar sobre:

– Crisis económica.

– Crisis matrimonial.

– Crisis amigal.

– Crisis futbolística.

– Crisis empresarial (¿tendrá algo que ver con la económica?).

– Crisis de los 30, 40 y 50 (años, se entiende).

– Crisis de identidad.

Bueno, hay un montón de crisis y todas son igual de válidas, claro. Total, las primeras frases son las que valen, la conversación en si no interesa un pimiento, pero es eso de los aires de grandeza que se dan estas frases… y luego a protestar se ha dicho.

Y es que, a la hora de quejarse, la gente suele tirar para el derecho (traducción literal de  “tirar pel dret” y protestar a viva voz y sin importar un pimiento la situación, sobre el tema que se discute. Claro, y la pregunta es ¿¡cómo esas personas desconocen el término vergüenza ajena!? Se creen con derecho de poder gritar sus sentimientos, no muy profundos, y poner al Presidente del Gobierno, al de Presidente de la Comunidad Autonómica, al Alcalde, a la del super, al vecino, y hasta al perro del vecino de turno a caer de un burro. Pero sobre todo, y antes que nada, se debe empezar la conferencia con el oportuno “Claro, como está todo…“, que sin ella no hay tu tía, y se ponen a (intentar) solucionar el mundo.

Por mucho que la conversación sobre la crisis que toque, no te interese en absoluto, cuanto menos te importe el tema más onomatopeyas exclamarás. “claro, claro” “entiendo” “ya veo” “ajá” todo para demostrar una preocupación por el problema que, muchas veces,  no incumbe ni siquiera al que está hablando. Y hay que dejar clara una cosa: en este tipo de conversaciones solo una persona habla. La otra se aburre. Mucho.

Tal y como está todo” es la excusa perfecta para aquellos que no hacen bien las cosas, para los torpes y para los listos, los demasiado listos también se aprovechan del “Como está la cosa“. Pero esos también se aprovechan de la situación. Y ese es otro tema, el de los “listillos” que tocaremos más adelante.

Así pues, recomiendo encarecidamente, después de que el lector se haya hecho eco del problema que entrañan el decir estas dos frases, que se reduzca o se modere su uso, por tal de no aburrir a la persona de turno, al escuchar los infinitos tipos de crisis que se pueden vivir.