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Algo así como recuerdos. 30 agosto 2014

Posted by Lucerillo in Personal, Sentimientos, Sociedad.
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Después de 10 años de terminar el colegio, más o menos, (bachillerato, ESO y EGB) vienen a mi mente muchos recuerdos sobre esa época infeliz y maldita de mi vida. Algo que quien sufría, en este caso yo, no va a poder olvidar en su vida porque siempre va a tener consecuencias psicológicas. Recuerdos, “flashes”, intento fallido de hacer memoria de algo bueno que me pudo pasar en esos años de escuela.
Muchas veces me pregunto si esos que me agredían tanto física como psicológicamente tendrán algún tipo de remordimiento.
Mis recuerdos, y siempre con mucho esfuerzo, no empiezan si no sobre los 13-14 años, antes de eso lo único que mi mente guarda son “flashes”: compañeros de clase riéndose de mi, patadas, peleas, rechazo, burlas por ser demasiado inocente, demasiado delgada, por gustarme leer, por suspender, por aprobar, por ser fea, por tener una enfermedad crónica, por gustarme alguien, caricaturas ofensivas del “artista” de la clase, insultos, encierros, bajadas de pantalones con un combo de braguitas, lloros (muchos lloros), mucho sufrimiento, muchísimo rechazo. Aprendí a ir con cuidado con lo que decía o hacia y aun y así cualquier desliz que pudiera tener no me lo perdonaban, motes y más motes se sucedían de un día para otro y parecía que sólo tenían memoria para mis motes y no para las clases que nos daban. Estoy completamente segura que aún a día de hoy se deben acordar de mis sobrenombres. Todo eso, diariamente, acompañado por unas ganas irrefrenables de hacer una locura irreparable. Del último año de bachillerato rescato a una única persona, que en 15 años me trató como una más. Sólo me acuerdo de su nombre “Isabel”. Esa chica después de 15 años me hizo sentir bien. Segura, alegre y feliz, reíamos mucho, estudiábamos juntas… Fue como un bálsamo después de 15 largos años… Desgraciadamente he perdido todo contacto con ella, pero desde aquí quiero agradecerle por hacerme sentir una persona feliz. La única de todo ese maldito colegio que me apreciaba por la persona que era y no me sometía a ningún tipo de vejaciones.
Gracias, “Isabel”. Algún día te encontraré y podremos charlar de nuestras vidas, eso te lo prometo.

Afortunadamente todo ha pasado ya, el dolor físico se fue hace mucho, el psicológico nunca lo hará, pero cada vez está más arrinconado por la vida feliz que llevo actualmente, con amigos que me aprecian, vivo en otro país, estoy casada con un hombre maravilloso, que me quiere, soy una ama de casa que adora su hogar y la familia que la forma: nosotros dos y nuestro perro (a.k.a. el bebé peludo). Quien sabe qué nos deparará el futuro, lo único seguro es que será bueno si es a su lado.

La felicidad, mi felicidad

La felicidad, mi felicidad

 

El hombre nace libre, responsable y sin excusas. – Jean-Paul Sartre